Te soñé y
nunca te había visto tan imponente
Tan osada
Tan brutal
Venías
caminando por una aldea
Todos salían
a mirar
Y al
escuchar tu voz relampagueante
Un fotógrafo
intentó detenerte
Con sus insultos
de desprecio inferior
Pero nada
detuvo el río infinito de tus palabras
Que vomitaban
verdades fortificadas
Como una
espada cuyo filo cercena miradas
Y devuelve
a los soberbios a su tumba helada
Tus pies se
deslizaban sin temor
Por la ruta
que lleva al poeta mayor
Quien te
esperaba para burlarse de tu honor
Sin sospechar
que tu canto y furor
Se volvieron
eternos como el océano de Dios
Eres el
futuro encarnado con fruición
El sol
hembra que enciende la revolución
Y ya nadie
podrá aplacar tu fuego azul y vigor
Que iluminarán
a toda una generación
Porque has
renacido de la destrucción y el dolor
Y te
volviste un campo fértil para la creación
De arte sublime,
soledad, belleza y amor
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